El complejo
Actividades
Los precios de las actividades pueden variar. Los valores publicados son de referencia y deben confirmarse al reservar.
Bemvelon, el parador
Bemvelon es el parador situado dentro del mismo predio de Vita Delta, frente al Río San Antonio. Ofrece comida, bebidas, playa y un espacio frente al río para disfrutar del Delta. Los huéspedes pueden pedir comida en Bemvelon y llevarla a sus cabañas.
Temporada
- Septiembre y octubre: viernes, sábados, domingos y feriados.
- Noviembre: jueves, viernes, sábados, domingos y feriados.
- Diciembre a febrero: todos los días.
- Marzo a agosto: consultá los días de apertura por WhatsApp.
La apertura está siempre sujeta a condiciones meteorológicas.
Horarios
- Días de semana: de 12:00 a 19:00.
- Fines de semana y feriados: de 11:00 a 20:00.
Desayunos: se preparan a pedido y con reserva previa.
Reservas de mesa: se pueden realizar reservas.
La playa
Los huéspedes de Vita Delta tienen acceso a la playa del parador. Durante el horario comercial pueden llevar mate, pero no comida externa. Por la noche y fuera del funcionamiento habitual de Bemvelon, los huéspedes pueden seguir disfrutando del espacio respetando las normas del complejo. Durante el día la playa es compartida entre huéspedes de Vita Delta y clientes de Bemvelon.
Nuestra historia

Vita Delta nació de una historia que empezó mucho antes que las cabañas.
Somos tres socios unidos por el río, el remo y una amistad que atraviesa generaciones. Nuestros padres remaron juntos y siguen siendo amigos hasta hoy. Nosotros continuamos esa relación: somos amigos, compañeros de remo, socios y, en muchos sentidos, familia.
Durante años navegamos y remamos por el Río San Antonio. Uno de nosotros, Rodrigo Hernán Murillo, llevó esa relación con el remo al máximo nivel deportivo, integrando la Selección Argentina y construyendo una destacada trayectoria internacional.
El lugar donde hoy está Vita Delta era parte de ese paisaje que recorríamos desde el agua.
Cuando apareció la posibilidad de comprar el terreno, la idea inicial era sencilla: tener nuestro propio lugar en ese río que conocíamos de toda la vida, un espacio desde donde remar y disfrutar el Delta desde otra perspectiva.
Pero rápidamente la idea empezó a crecer.
Todavía no teníamos definido cómo iba a ser el proyecto, pero sí sabíamos dos cosas: queríamos construir un parador frente al río y algunas cabañas donde otras personas pudieran quedarse y experimentar este lugar.
Primero comenzamos a imaginar y construir Bemvelon. Luego llegaron las primeras cabañas: Madre Selva, Arrebol y Bamboo.
El terreno que compramos era prácticamente virgen. No llegamos a un complejo hecho: el lugar se fue construyendo desde cero.
Y en ese proceso Vita Delta dejó de ser solamente el proyecto de tres socios. Muchos de nuestros amigos participaron de una u otra manera en el desarrollo del lugar, aportando trabajo, ideas, tiempo y momentos compartidos.
Por eso Vita Delta tiene algo difícil de diseñar de antemano.
Es un complejo de cabañas, sí. Es un parador. Es un lugar para remar, descansar, comer frente al río o pasar una noche alrededor del fuego.
Pero, sobre todo, es un lugar construido alrededor de una relación con el río que viene de toda la vida.
Hoy abrimos ese lugar para que otras personas también puedan descubrirlo, quedarse y vivir el Delta desde adentro.




















